Armonizando nuestra vida

Hace poco tiempo, tenía una fuerte sensación de que necesitaba conquistar lo femenino, tenía una idea de separación dentro de mí que me colocaba en una posición de lucha contra la cultura y sociedad que desde mi perspectiva nos habían arrebatado gran parte de nuestra esencia. Esto, entre otros, resultado de procesos patriarcales y una revolución femenina que si bien nos dejó ganancias en términos de participación ciudadana nos alejó de la feminidad sagrada, dejándonos mayores cargas en la sociedad sin un reconocimiento real de la esencia femenina, más bien en competencia con lo masculino.

Hoy después de procesos internos fuertes y de una lucha para conquistar todos esos ‘espacios’ he comenzado a entender que el verdadero reto no reside en luchar por, sino en armonizar con. Una posición de lucha inmediatamente nos genera estrés, separación, ansiedad y pone todo nuestro ser en posición de conquista,que si bien nos puede ayudar a generar algunos resultados, estos se mantienen mientras que estamos en la lucha… Al contrario, una posición de armonía pone nuestro ser en paz, genera procesos de bola de nieve , así, al armonizar un elemento se van armonizando los demás.

En mi caso inicié armonizando mi cocina. Cuando estaba en mi ‘conquista’ del hogar una y otra vez llegaba a la cocina, y mantenerla impecable puede tomarle a uno todo el día, puede ser una verdadera batalla. Sin embargo, comencé a pensar en lo que la cocina significaba, es el lugar donde preparo el alimento de mi cuerpo, el alimento de los que amo y allí la ‘conquista’ comenzó a decaer, pues el cocinar se convirtió en un placer. Comencé a notar como arreglando la cocina podía vaciar mi mente o a veces desarrollar pensamientos que tenía enredados. Luego, comencé a poner música, cantar mientras estaba en la cocina y a notar que mi cuerpo y el de mis hijos lo agradecían.

Así, la cocina dejó de ser mi constante ‘batalla’ y pasó a ser un espacio sagrado. Quizás no esté siempre impecable como quisiera, pero siempre entro con agrado y pongo todo el amor en lo que hago. Luego, qué ocurrió? pasó ese espacio sagrado al comedor, habitaciones y a invadir todo el hogar el cuál ya no quiero tener bajo control, quiero mantener en armonía, la salud ha cambiado en los miembros de esta casa, el ánimo, el nivel de energía, cuando alguien llega puede sentir el amor de este hogar y lo manifiestan como qué rico estar aquí o siento que descanso al llegar a tu casa. Y yo? sin ese sentimiento de separación o de que me arrebataron algo, simplemente cuando no encajo en el ‘sistema’ lo tomo con calma y pienso ‘algún día entenderán’, mientras tanto, disfruto de mi paz.

Con una invitación a la armonía,

Kala

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